¡Qué incómoda es la diversidad!
Rober
Feb 2024

En 1914, Ortega y Gasset, en su libro 'Meditaciones del Quijote', señalaba la diferencia que existía entre ser y tener. Hoy, más de un siglo después, esa diferencia no ha dejado de crecer. Vivimos en un mundo donde el foco está puesto en el tener más que en el ser. Lo material pesa más que lo esencial. La apariencia cotiza por encima de la autenticidad. Y yo me pregunto: ¿cuál de las dos es más sostenible?

En el mundo corporativo actual se habla más que nunca de la importancia de la diversidad. No hay que ser un lumbreras para darse cuenta de que en la diversidad está la riqueza, y más en un mundo donde las respuestas a los problemas cada vez son más complejas. En la diversidad reside la solución a las preguntas más difíciles. Pero vamos a tirar un poco de pensamiento crítico: ¿dónde está puesto el foco en esto de la diversidad: en ser diversos o tener diversidad? Aunque pueda parecer lo mismo, son cosas muy diferentes. Lo primero va a la esencia, lo segundo a la apariencia.

Y como siempre, el incentivo define el qué hacen las organizaciones. Cuando se fuerzan cupos y se exigen cosas 'diversas', suceden las cosas del tener. Por contra, cuando las compañías tienen problemas complejos y buscan en la diversidad la solución, suceden las cosas del ser. No critico el papel regulador en términos de diversidad; es un rol que debería marcar un camino, pero el regulador debe ser muy consciente de los efectos secundarios de esas normas. El maquillaje ya se sabe que pierde su poder con el paso del tiempo.

Hoy, en un mundo más heterogéneo que nunca, creo que cada vez tenemos más claro que o somos diversos y aprendemos a gestionar esa diversidad, o nos queda un envejecer muy complicado. Con un mundo empresarial donde ya conviven 4 generaciones, donde la bomba demográfica mundial provoca, y provocará, movimientos migratorios que harán un mundo más multicolor, donde la tecnología nos obligará a ser más humanos y menos seguidores de procesos y procedimientos, donde las tensiones financieras globales dibujan un escenario incierto donde las coberturas se complican y exigen una flexibilidad inusitada hasta ahora, en ese mundo, o somos diversos o nos hundiremos irremediablemente. Pero claro, esto de la diversidad es muy bonito sobre el papel. Todo el mundo es y se siente super diverso, todos somos muy 'open minded' hasta que nos toca a nosotros abrir la mente.

Vamos a ver, seamos sinceros: ser diversos es muy, muy cansado. Con lo cómodo que resulta tratar con personas igual que nosotros. No hay discusiones, todo fluye de manera natural, los acuerdos son casi inmediatos, no hay resistencia al cambio, la aquiescencia es el terreno de juego y la sensación de que todo va bien es el paisaje. Así me imagino la caída de grandes imperios, esa ceguera tan dulce que sabe a sencillez pero que un día se convierte en algo irremediable.

La diversidad es agotadora. La diversidad es un deporte de contacto solo apto para valientes. Para gente dispuesta a no tener la razón, a ceder ante otros, a no hacer caso a su ego ni a su rango, a rodearse de gente brillante y mucho mejor que uno mismo. ¿Somos así realmente en las empresas? Solo aquellas organizaciones que entiendan la diversidad desde el ser dispondrán de los recursos necesarios para hacer frente a un mundo cada vez más diverso e incierto. Al igual que hoy todas las compañías se digitalizan porque en el futuro la compañía que no sea digital no será, algo parecido pasará con la diversidad: La compañía que no sea diversa no será.