Empresas humanamente sostenibles
Rober
Jan 2024

¿Quién gana en la relación empresa - persona? Esta pregunta, sesgada y un tanto tendenciosa, trata de dilucidar qué ocurre en este terreno de juego, un campo donde discurre buena parte de nuestra vida. A la luz del aumento en el consumo de ansiolíticos a nivel mundial, parece que la situación no pinta muy bien.

El trabajo, para un porcentaje no pequeño de la población mundial, se ha convertido en un mal necesario, y las empresas son quienes encarnan esas “jaulas” modernas donde discurre buena parte de nuestra vida. Es más, cuando pensamos en las compañías, siempre llegamos a una misma conclusión: existen para ganar dinero ¿Realmente es esa la única razón? En un mundo entendido de esa manera, es común que el eslabón más débil sea el empleado, ya que la empresa gana a expensas del esfuerzo y tiempo del individuo.

Bajo esta lógica y, atendiendo a los datos estadísticos que muestran algunos estudios*, se espera que la vida media de una empresa para el 2027 sea de 12 años. Estos datos pueden cambiar en función del país; pero, sin pararnos en sí es un año arriba o abajo, lo que realmente llama la atención es lo corta que es la esperanza de vida de una compañía. 

¿Cuál puede ser la causa? No me atrevo a enumerarlas pero me arriesgo a decir que la relación de los empleados con la empresa y su modelo de negocio tienen mucho que ver. Y claro, esto me lleva a revisar la premisa planteada un poco más arriba: si el objetivo es simplemente ganar dinero, ¿no puede ser esta una de las razones que llevan a un negocio a su declive y desaparición? Cuando el dinero es el objetivo, en vez de la consecuencia, todo vale en esa relación. Y no todo puede valer. Si todo vale en una relación de pareja, ¿realmente crees que esta sería sostenible?

Mucho se habla de la sostenibilidad en un mundo que cada vez parece menos sostenible. En Occidente hemos desarrollado un pensamiento y orientación exagerados al corto plazo. Este pensamiento, en sí mismo, es muy poco sostenible porque atenta contra cualquier tipo de coherencia. Y hoy, nos llevamos las manos a la cabeza porque una persona “joven”, de media, no está más de tres años en una compañía. Así las hemos educado y así es el mundo que tenemos. Un mundo que vive pensando en plazos de no más de 5 años. Las empresas, como parte del entramado, no son una excepción y eso las convierte en ecosistemas caducos en los que el beneficio importa más que otras muchas cosas.

Cuando pienso en las organizaciones humanamente sostenibles, visualizo otro orden, un orden en el que  el beneficio casi está al final. Este es el indicador de que las cosas se están haciendo bien y todo funciona adecuadamente. Quizás ese beneficio no sea tan grande a corto plazo pero sí más duradero en el largo plazo. En ese tipo de empresas, el valor de las relaciones, el cuidado de los modelos de liderazgo, el mimo en la contratación, la escucha y seguimiento constante de cómo se mueven las expectativas de sus profesionales, la ética en las decisiones internas y externas,… son la clave para que podamos hablar de empresas humanamente sostenibles. No todo vale. No todo puede valer.

  • Fuentes:

La fecha de caducidad de las empresas

La clave del éxito de las empresas más antiguas del mundo

Longevidad empresarial o el negocio de supervivencia

El 60% de las empresas españolas no alcanza los cinco años de vida