El manager en la economía del pensamiento
Rober
Mar 2024

La figura del manager representa muy bien de dónde vienen buena parte de los modelos de gestión vigentes. Este rol surge de una necesidad y una obsesión: la productividad. En un mundo industrial, el rol tenía una clara orientación a la vigilancia. En la economía del conocimiento, el rol está muy centrado en el cumplimiento de procesos y procedimientos. Pero resulta que la IA ha llegado para obligarnos a cambiar de pantalla, a esa nueva pantalla la podríamos llamar la economía del pensamiento. En esta nueva economía: hacer, producir, no equivocarse y otras muchas actividades serán asumidas por inteligencias artificiales. Ahora toca pensar, porque hacer cosas repetitivas ya tiene un precio según Open AI: 20$ al mes.

En este nuevo escenario, la pregunta es obligada: ¿Y qué pasa ahora con esos managers? Y esta pregunta conduce automáticamente a otras preguntas: ¿Realmente, cuál es el contenido del trabajo de un manager? Lo que tengo claro es que una cantidad, no pequeña, de su salario lo recibe por el ejercicio de este rol. Planteemos una sencilla hipótesis: Imagínate que le quitamos las siguientes atribuciones a ese manager:

- Comunicar avances de cómo va la compañía.

- Asignar y coordinar las vacaciones dentro del grupo de trabajo.

- Revisar que la gente asigne sus horas de trabajo correctamente.

- Calibrar el desempeño de su equipo para realizar el pago del variable.

- Dar seguimiento a la realización de tareas en forma y tiempo.

- Dar feedback sobre el resultado de su desempeño.

Y podríamos seguir detallando unas cuantas funciones más, pero esta breve lista nos puede servir para hacernos unas cuantas preguntas: ¿Cuánto de esto será automatizado en el corto plazo? Cuando la productividad sea asumida por inteligencias artificiales y evolucionemos hacia una economía del pensamiento, ¿tendrán estas atribuciones sentido en el rol de un manager? Voy un poco más allá: ¿Tendrá sentido un manager? ¿Qué va a pasar con todas esas cantidades de dinero que se dedican al ejercicio del rol? No son pocas las preguntas y las respuestas tampoco son sencillas, pero lo que pinta mal es la existencia de este rol tal y como ha sido concebido. Esos managers, herencia de un mundo postindustrial, orientados al control para garantizar la productividad, empiezan a ver cómo el suelo debajo de sus pies se desvanece.

Las compañías poco a poco van a empezar a replantear las cantidades de recursos que invierten actualmente en este tipo de perfiles si no tienen la garantía de que esto redundará en una fuerza laboral en su máxima expresión y con el mayor potencial en juego. A la vista de los datos: niveles de compromiso globales, estado de la salud mental, niveles de absentismo, da la sensación de que esta inversión de recursos más que cumplir su función nos lleva en la dirección contraria.

Estas evidencias nos dan pistas de que aquello que nos había servido para gestionar una fuerza laboral orientada a hacer y cumplir órdenes deja de estar vigente en la economía del conocimiento. Pero todavía será peor si esta receta se utiliza en la economía del pensamiento, una economía donde la tecnología apunta a que nos liberará de esos trabajos repetitivos que nos han acompañado en los últimos cien años y donde vigilar podía tener mucho sentido. Pero imagínate ponerle horarios y objetivos a las ideas, a solucionar problemas complejos, a crear productos que no existen, a inventar nuevas formas de todo, a gestionar conflictos. En esos casos, vigilar, regular y medir lo único que sirve es para hacernos más estrechos de miras.

Lo que siempre hemos reclamado como únicamente humano está aquí. Ha venido para quedarse y para demostrarnos que ahora es nuestra hora. La gran pregunta es si estamos a la altura del reto. La gran pregunta es si sabemos pensar o ya nos hemos atrofiado como aquellos pájaros que perdieron la capacidad de volar porque su comida estaba en el suelo. Para esos pájaros, la aparición de cualquier depredador es una cuestión de vida o muerte.